Homenajeados agradecieron la iniciativa en conjunto del municipio, la Asociación de Funcionarios y el Servicio de Bienestar. Dijeron no esperárselo.
En el salón auditorio se llevó a cabo la premiación a los funcionarios municipales que cumplieron 20, 25, 30 y 40 años de servicio, actividad que estuvo inserta en el Día del Funcionario Municipal, que se celera desde 1997.
El homenaje contó con la presencia del alcalde Eduardo Soto y casi la totalidad de los concejales. A ellos se sumaron el presidente de la Asociación de Funcionarios Municipales (ASEMUCH) Rancagua, Cristian Acevedo; y el presidente del Comité de Bienestar de la Municipalidad de Rancagua, Andrés Prado.
Cada uno de los festejados recibió de manos del alcalde Eduardo Soto un galvano recordatorio, más un obsequio entregado por los presidentes de la ASEMUCH y el Servicio de Bienestar.
Víctor Melgarejo, que cumplió 25 años de servicio, indicó que “es algo muy bonito que a uno lo premien después de brindar tantos años de servicio a la municipalidad. Es sacrificado el trabajo, pero es algo muy bonito el servir a la comunidad”, dijo.
Sandra Espejo, por su parte, señaló que en estos 30 años de servicio ha tenido momentos muy felices. “Estuvo muy bonito el homenaje y feliz de poder estar compartiendo con mis compañeros y las autoridades este bonito momento”.
José Arriagada, 20 años de servicio, encontró “muy bueno que nos hicieran este homenaje, realmente no me lo esperaba. Me encuentro muy feliz, y ahora hay que seguir poniéndole el hombro”, fueron sus impresiones una vez finalizada la ceremonia.
Víctor Orellana cumplió 40 años de servicio, y le dio las gracias a Dios por darle salud para poder cumplir todo este tiempo de servicio a la comunidad. “Ha sido un tiempo lindo, donde han pasado muchos alcaldes. Es un trabajo sacrificado pero a la vez gratificante, donde uno se entrega a la comunidad, y hay algunos que lo agradecen”.
Inés del Carmen Alarcón Quintanilla, que cumplía 25 años de servicio, envió sus excusas de no poder estar en la ceremonia, por encontrarse fuera de Rancagua. La actividad finalizó con un cóctel de camaradería.